No todo cliente es para ti
- Patricia Cruz

- 22 ene
- 2 Min. de lectura
Este tema puede ser una dura realidad, porque significa muchas veces tener un momento incomodo como dueños de negocio.
Con el paso del tiempo he aprendido por mi propia experiencia que no todo cliente es para mí, aunque una persona cotice o incluso reserve el servicio el atender a todo el mundo me ha traído grandes problemas y aquí te cuento por qué:
Aceptar un cliente que solicita servicios que no realizo y acepto su propuesta por obtener ingresos; la mayoría de las veces me ha generado frustración porque me encuentro haciendo tareas que no me gustan y me toman mucho tiempo de la agenda y termino incluso perdiendo ingresos porque el proyecto se extiende.
Trabajar con quien no me respeta; si luego de compartirle mis políticas o métodos de trabajo el cliente solicita hacer los procesos de otra manera, termina resultando en muchísima inversión de tiempo y esfuerzo innecesariamente.
Clientes indecisos: he tenido personas que reservan un servicio y no saben lo que quieren o necesitan y termina el servicio con consultas interminables y muchas veces sin tomar una decisión final solo "pensándolo".
Clientes que quieren lo que ven en otros: por otro lado, trabajar con alguien que desea todo exactamente igual a un modelo específico muchas veces resulta en desilusión porque no podemos copiar con exactitud todo, lo mejor es tener espacio a la creatividad.
Conceptos con los que no conecto: cada uno de nosotros tenemos una personalidad única y hay momentos donde simplemente no hay conexión, sin esto el trabajo se convierte en un compromiso sin pasión.
Cuéntame, ¿con cuál de todas estas te identificas y qué has hecho para lidiar con esto? ¿añadirías otro a la lista? Un abrazo,
PAT
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